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La imagen puede contener: una persona, practicando un deporte y exterior
  1924  
  · El nacimiento de un pueblo  
  Villa Flandria  
  Un visionario,un adelantado. El padre del Club, el padre de un pueblo. Un modelo que deberia copiarse, un empresario humano, que ponia el progreso general por sobre el individual. Un hombre sencillo que podia interactuar tanto con los Reyes de Belgica como con cualquier obrero que formara parte de su empresa.
Ese fue Don Julio Steverlynck, esa persona que nació un 4 de Octubre de 1895 en Bélgica y vino a la Argentina en 1924 encomendado por su empresa familiar para abrir una filial en el pais, sin saber que se convertiría en leyenda.
Primeramente se instalo junto a su socio en la localidad de Valentin Alsina, para luego transladar la fábrica en 1926 a un terreno de 28 hectareas que habia adquirido el mismo por gusto personal. Alli mismo queria desarrollar algo mas que una fabrica,
queria moldear una sociedad a su imagen y semejanza, una sociedad industrial creciente basada en la familia y las buenas costumbres. Don Julio se dedicó no solo a su empresa y brindar empleo, sino que se destacó en otorgar una serie de beneficios inéditos para la epoca, tales como vacaciones pagas, aguinaldo, premios por produccion, y ademas desarrollando obras en beneficio del pueblo, tan importantes como viviendas y clubes, donde el valor mas importante era la familia. Su interes no era ganar mas,sino crear un sentido de responsabilidad personal y de que todo esfuerzo seria recompensado. Como rezaba una bandera que fue colgada en ocasion de la fiesta cuando los reyes de Belgica visitaron Villa Flandria: "El Trabajo es fuente de progreso y bienestar", y vaya si Steverlynck no hizo uso de esa frase.
 
  El lugar: José María Jáuregui  
  · El comienzo del sueño  
  Inicios  
  Si queremos buscarle un principio a nuestras raíces podemos empezar a revivir desde comienzos de los años veinte. En ese entonces la firma Stablissements Steverlynck exportaba telas hacia la Argentina desde sus fábricas de Bélgica. Hasta que en 1923 el gobierno argentino, les puso altos impuestos a los productos importados, para favorecer a la producción interna y la introducción de maquinarias al país. Fue por eso que a la empresa belga, tuvo que abrir una filial en el país. Para ello, uno de sus hijos, para que se hiciera cargo del nuevo emprendimiento. El joven entusiasta llegó al país en 1924 y fundó en Valentín Alsina la Algodonera Sudamericana Flandria S.A. que más tarde se llamaría Algodonera Flandria S.A. Pero luego de esta primera escala en el país, Julio se decidió trasladar la empresa a un lugar menos urbanizado que le permitiese llevar a cabo su idea de crear una fábrica con vida social propia.
En su búsqueda, Steverlynck tuvo en cuenta el dato de la existencia de unas viejas instalaciones harineras a pocos kilómetros de la Basílica de Luján, a orillas del río, donde también había funcionado una empresa textil. Una vez allí, se encontró con un inmenso descampado con dos ferrocarriles, rutas cercanas, abundante agua y una futura fuente de energía hidráulica en el río, donde se hallaba un viejo molino que años atrás había pertenecido a la familia Jáuregui...
 
  El club y el pueblo de la mano  
  · Creciendo a la par  
  1941: Se funda el Club Social y Deportivo Flandria  
  ...Enseguida comprendió que ese era el lugar ideal para darle vida a su proyecto. En un principio se instaló en el molino, que ya poseía infraestructura motriz. Y a partir de ese momento comenzó con su increíble obra, que no fue una simple fábrica, sino que además supo crear una “comunidad modelo” aislada de las áreas urbanas. Por eso hacemos hincapié en que no es casual que hoy vivamos en un pueblo aislado del ruido y del desorden, y que cada vez que salgamos de Jáuregui, lo queramos aún más. Pero no nos desviemos de la historia. En su fábrica, Don Julio, le dio trabajo a una gran cantidad de inmigrantes, en su mayoría italianos y españoles, que escapaban de la Guerra.
A base de buenos sueldos y reconociendo una serie de derechos sociales, como las ocho horas diarias, el salario familiar o la licencia por casamiento, fue moldeando a gusto a “su pueblo”. Nuestro pueblo.
Con el fin de fomentar el deporte y el trabajo en equipo, Don Julio les dio el visto bueno a los trabajadores de la Algodonera, para que jugaran al fútbol en sus ratos libres, en la cancha que habían armado en el sector de hilandería. Con una bandera amarilla y negra como símbolo, los empleados formaron un equipo y disputaron sus primeros partidos contra el club Jáuregui Juniors. Al compás de la fábrica, el pueblo también avanzaba año a año: Se inauguró la primera iglesia, la Cooperativa Obrera de Consumos, la biblioteca, el Colegio San Luís Gonzaga, el Club Ciclista "El Pedal", la Banda y el Conjunto Teatral Rerum Novarum y, en 1939, el Club Náutico “El Timón”. Donde hoy funciona el colegio Inmaculada Concepción, y en aquel entonces se encontraba la estancia “La pebeta" donde, en 1940 se inauguró el campo de deportes “el Chano”. En esos años los empleados de la fábrica empezaron a usar esa cancha para practicar fútbol. Y unos meses después formaron un equipo al cual, por razones lógicas, llamaron Flandria, y comenzaron a participar en el torneo de la Liga Lujanense bajo ese nombre y representado por los colores amarillo y negro.
 
  En constante crecimiento  
  · Flandria es de la "B"  
  Haciendo historia..  
  En los años 67 y 70 Flandria alcanza las instancias finales del campeonato. A prinicipio de los 70, debido a problemas económicos llevó a la desición de no contratar jugadores caros que jugaban sus últimos años de carrera y que provenian de la primera "A" se decidío armar un equipo con jugadores de las divisiones inferiores dirigido por Pedro Mansilla quien dejara de jugar el año anterior. En el año 1972, Flandria logra el ascenso a la 1º "B" al ganar en un partido de desempate frente a Sarmiento 3 a 1 en la cancha de Ferro, con goles de Nocella (2) y Apariente. Ese día Flandria llenó la tribuna local de Ferro siendo la vez que mas gente llevo afuera: 7000 almas canarias se acercaron ese día en una caravana con interminables festejos.
En la "B", Flandria se tiene que enfrentar con los mejores del ascenso en busca de un lugar en primera:
En el año 76 dirime con su eterno rival para definiciones trascendentales (Sarmiento de Junín) el desempate por el descenso en cancha de Morón, luego de ir perdiendo 1 a 0 logra dar vuelta el resultado con un gol desde la mitad de la cancha de Seppaquercia a los 47m del St, salvandose del descenso.
Al año siguiente Flandria hace su mejor producción de su historia saliendo 4º a 7 puntos del campeón Estudiantes de Caseros (al cual vencio de local 3-0 y empato 0-0 de visita), esos 7 puntos fueron lo que distanciaron a Flandria de la "A".
En 1979 Flandria (tras un confuso arreglo comprobado de 3 clubes de la zona sur) el canario desciende a la 1º "C; cerrando así un
capitulo que fue el más exitoso en cuanto o al nivel de competencia ya que la antigua "B" era una 2º división y entra a la etapa más dificil que le toca vivir: En 1980 con Flandria ya en la 1era "C" debe luego de jugar un partido desempate con Barracas Central por quien descendia a la "D" en la cancha de Estudiantes de Caseros venciendolo 2 a 1.
La decada prosigue con malas campañas a excepción de los años 83 y 85 donde logra entrar al octogonal. La decada del 90 se divide en dos etapas una del 90 al 95 donde solo el año 91 y 92 logra entrar al octogonal, perdiendo ambas instancias en semifinales y la 2º etapa que a la posterior fue la que volvío a poner a Flandria en su mejor momento. 1995 es año de una de las mayores renovaciones de CD siendo el Dt Pedro Mansilla. Luego de una mala campaña, asume Omar Santorelli, (los 2 técnicos más exitosos de la historia del club), este último logra una buena campaña en el 97 y el tan ansiado ascenso a la "B".
1998 es el año del mencionado ascenso que de forma categorica y justa logra el titulo (sub campeón del apertura y campeón del clausura), venciendo en las fínales a Ituzaingó 3-0 en Estudiantes de Caseros con goles de Kaezuk de penal (2) y el restante de Basso y la revancha en Dalmine 2- 0 con tantos de Basso,un plantel integrado casi en su totalidad con jugadores de las inferiores del club.

Todavía falta un montón. Se jugaron 19, faltan 24 partidos. Se consiguieron 17 puntos: habrá que sacar alrededor de 38. Sin dudas que este equipo podría tener varios puntos más de los que supo conseguir; pero este parate sin dudas es el cambio de aire que el plantel necesita para descomprimir y encarar el 2017 con todo, donde los primeros cinco serán claves, ante rivales directos por la permanencia (Central Córdoba, Douglas, Dálmine, Paraná y Adrogué). La tarde de domingo fue un reflejo de lo que le costó a Flandria en su primer experiencia en esta categoría, donde el salto es enorme, pero demostrando estar a la altura. El canario volvió a jugar un buen partido, lo fue a buscar y generó diferentes situaciones pero una vez más, pero pagó caro la falta de efectividad. Para colmo, en su mejor momento, la visita se adelanta con un gol de carambola. Flandria pudo reaccionar rápido y en segundo nació el empate. De un pelotazo frontal, Fergonzi aprovechó uno de los tantos huecos en la defensa puntana y definió ante la salida del uno. Con el envión del merecido gol, parecía que ese sería el momento del canario. Pero nuevamente, Estudiantes fue pura efectividad: Felice la paró en el área y luego de una pared en el área, definió ante la salida de Griffo para el 2-1, que terminaría siendo el resultado final. La dupla sumó a Ortíz y Escuredo para reforzar el ataque por los costados y con el ingreso de Montenegro, acompañando a Bueno en el área, el plan era buscar por arriba. Ganó algunas, pero careció de puntería, el gran déficit del semestre. La expulsión de Mario Vallejo para la media hora final de partido hizo que el conjunto de Rambert espere cerca de su arco intentando liquidarlo de contra. Flandria tuvo varias para conseguir el empate; pero todas sus posibilidades se fueron por arriba del travesaño.
 
  Flandria es nacional  
  · Años dorados  
  2014-2016  
  Alternando buenas y malas dentro de una competitiva “B” metropolitana, Flandria se ganó un lugar dentro de la misma y logró mantenerse firme en la misma por 16 temporadas, alternando buenas y malas campañas donde se logró ingresar al reducido y también pelear el descenso hasta la última fecha, incluso un desempate ante San Telmo por evitar la promoción, siempre compitiendo con uno de los presupuestos más bajos de la divisional.
Si bien, Flandria arrancaba la temporada 2013/2014, olgado con el tema promedios, suma tan sólo 35 puntos (20º) y desciende a la primera "C" una fecha antes del final del torneo en cancha de la UAI Urquiza.
Sin tiempo que perder, y Con la inmejorable posibilidad de volver en seis meses debido a una reestructuración; Flandria armó una buena base y encaró el torneo con el objetivo de volver lo más rápido posible. Con muchos jugadores del club y otros que volvieron para que Flandria recupere nuevamente su lugar en la “B”. Un gran arranque lo dejó desde el comienzo en lo más alto y cuando parecía que el torneo se le escapaba, una seguidilla de victorias en las últimas fechas, hizo que llegue a un desempate por el ascenso ante Atlanta: Con goles de Molina, Montenegro y Costa, venció al candombero por 3 a 1 en Florencio Varela, que le dio nuevamente a Flandria su lugar en la "B".
Flandria volvió más rápido de lo esperado y ahora tiene como desafía adaptarse nuevamente a la categoría que lo tuvo firme tantos años. El canario realizá una extraordinaria primera ronda con Felipe De La Riva a la cabeza y finaliza en tercera posición. Con la ida del DT, el equipo decae en su rendimiento y con la llegada de la dupla Gómez Orsi, finaliza el torneo de buena manera, quedando muy cerca del octogonal para; al año siguiente; escribir una de las páginas más importantes en la historia del club.
El 12 de Junio de 2016 quedará grabado en la memoria de todos los hinchas canarios, que se congregaron en la sede para festejar junto a los jugadores el tan soñado ascenso a la B nacional: En un Carlos Vº repleto como nunca, Flandria venció a Almirante Brown como local y quedó a un paso del ascenso. Pero el destino quiso que sea un mano a mano y en la última fecha estaba Atlanta, escolta, quién tenía la localía a favor de cara a la final, 90 minutos por el ascenso.
Flandria volvió a demostrar por que llegó hasta ahí. Nuevamente la defensa fue impenetrable y con el empate en cero se consagró. La última línea fue clave: mantuvo el arco invicto en 14 de 19 encuentros y con un equipo conformado desde lo colectivo, llegó a la Elite del ascenso.
Todavía falta un montón. Se jugaron 19, faltan 24 partidos. Se consiguieron 17 puntos: habrá que sacar alrededor de 38. Sin dudas que este equipo podría tener varios puntos más de los que supo conseguir; pero este parate sin dudas es el cambio de aire que el plantel necesita para descomprimir y encarar el 2017 con todo, donde los primeros cinco serán claves, ante rivales directos por la permanencia (Central Córdoba, Douglas, Dálmine, Paraná y Adrogué). La tarde de domingo fue un reflejo de lo que le costó a Flandria en su primer experiencia en esta categoría, donde el salto es enorme, pero demostrando estar a la altura. El canario volvió a jugar un buen partido, lo fue a buscar y generó diferentes situaciones pero una vez más, pero pagó caro la falta de efectividad. Para colmo, en su mejor momento, la visita se adelanta con un gol de carambola. Flandria pudo reaccionar rápido y en segundo nació el empate. De un pelotazo frontal, Fergonzi aprovechó uno de los tantos huecos en la defensa puntana y definió ante la salida del uno. Con el envión del merecido gol, parecía que ese sería el momento del canario. Pero nuevamente, Estudiantes fue pura efectividad: Felice la paró en el área y luego de una pared en el área, definió ante la salida de Griffo para el 2-1, que terminaría siendo el resultado final. La dupla sumó a Ortíz y Escuredo para reforzar el ataque por los costados y con el ingreso de Montenegro, acompañando a Bueno en el área, el plan era buscar por arriba. Ganó algunas, pero careció de puntería, el gran déficit del semestre. La expulsión de Mario Vallejo para la media hora final de partido hizo que el conjunto de Rambert espere cerca de su arco intentando liquidarlo de contra. Flandria tuvo varias para conseguir el empate; pero todas sus posibilidades se fueron por arriba del travesaño.